En un giro estratégico que sorprende al mundo, la Superintendencia de Activos Estatales de Shanghai anunció la evaluación formal de políticas locales para el desarrollo y emisión de stablecoins ancladas al yuan, marcando un cambio notable en la rígida postura anti-cripto mantenida por China desde 2021.
Desde 2021, China prohibió casi por completo la minería y transacciones con criptoactivos, priorizando el desarrollo de su CBDC (Digital Yuan) como única forma legal de dinero digital.
Sin embargo, el auge global de stablecoins —especialmente las indexadas a monedas fiduciarias como USDT y USDC— y la expansión de la tokenización de activos reales (RWA) han obligado a replantear estrategias para no quedar fuera de las finanzas digitales internacionales.
El modelo propuesto en Shanghai
El plan preliminar contempla:
- Creación de una stablecoin local vinculada 1:1 al yuan, emitida por un consorcio mixto público-privado, bajo estricta supervisión estatal.
- Enfoque en pagos interbancarios, liquidaciones internacionales y programas piloto con comercios seleccionados en Shanghai y Hong Kong.
- Interoperabilidad técnica con la infraestructura de la CBDC china (Digital Yuan), aunque manteniendo identidades legales diferenciadas.
Se busca así aprovechar la agilidad de las stablecoins para transacciones rápidas y transfronterizas, sin renunciar al control absoluto del Estado sobre la emisión y el flujo monetario.
Reacciones locales y globales
- La Asociación China de Fintech calificó el anuncio como un “paso pragmático y visionario”, necesario para competir con soluciones como USDC y experimentos tokenizados de Singapur.
- Actores globales como Circle y Paxos expresaron interés en explorar colaboraciones regulatorias si se abren canales oficiales.
- Críticos internos advierten que la coexistencia con la CBDC podría diluir el control centralizado y complicar la política monetaria.
Implicaciones para la industria cripto china
La iniciativa podría sentar las bases para una apertura gradual del mercado cripto en China, al menos en su vertiente institucional y corporativa.
Aunque los activos digitales privados seguirán prohibidos para uso minorista general, el surgimiento de stablecoins estatales podría dinamizar:
- Pagos internacionales simplificados.
- Integración con cadenas de suministro globales.
- Atracción de inversión extranjera mediante mecanismos de liquidez tokenizada.
Además, Shanghai podría posicionarse como hub de innovación financiera controlada, rivalizando con Hong Kong y Singapur.
Reacción regulatoria y próximos pasos
El Ministerio de Finanzas de China respaldó la exploración de stablecoins como una “extensión táctica” de la estrategia digital nacional, siempre que no se pierda el principio de soberanía monetaria.
Se prevé que el borrador final de la regulación sea presentado antes de noviembre de 2025, con un primer piloto programado para inicios de 2026.
Mientras tanto, se realizarán foros técnicos y consultas con bancos comerciales y tecnológicos líderes como Alibaba, Tencent y Ant Group.
El giro estratégico de Shanghai representa la tensión entre la necesidad de innovar y el deseo de control absoluto por parte del Estado.
China entiende que no puede ignorar la revolución global de las stablecoins sin arriesgar su relevancia en el comercio digital internacional.
Al mismo tiempo, el enfoque “híbrido” (stablecoin estatal + CBDC) podría servir como modelo para otras economías autoritarias que desean cosechar beneficios tecnológicos sin ceder gobernanza monetaria.
Shanghai pone sobre la mesa un experimento fascinante: una stablecoin local estatal que podría redefinir el rol de China en la economía tokenizada global.
El éxito del proyecto dependerá de su capacidad para equilibrar eficiencia e innovación con la férrea centralización que caracteriza al sistema financiero chino.
Si funciona, podría inspirar movimientos similares en países como Rusia, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos.

