El arranque de octubre trajo de vuelta el apetito por riesgo: Bitcoin rebasó con solvencia la cota de US$120.000 —máximo de siete semanas y a corta distancia de su récord histórico de julio— arrastrando a los principales criptoactivos y a las acciones vinculadas al ecosistema. La mejora del cuadro macro (probabilidad casi plena de un recorte de tasas de la Fed a fin de mes), entradas robustas en ETFs spot y la estacionalidad de “Uptober” convergieron en una sesión de sesgo claramente alcista.
En el frente estrictamente de precios, BTC cotizó por encima de US$120.000–121.000 durante la jornada del viernes 3 de octubre, nivel no visto desde mediados de agosto. El movimiento dejó al activo a pocos puntos porcentuales de su máximo histórico de julio y revalidó la tesis de que, tras la toma de ganancias de septiembre, el mercado vuelve a descontar un cuarto trimestre favorable para los activos de riesgo. La referencia de los US$123.153 de mediados de julio permanece como hito inmediato a superar.
El envión no fue exclusivo de Bitcoin. Ethereum, Solana y XRP acompañaron con avances intradía de entre 2% y 3% conforme mejoró el apetito general por criptoactivos, mientras que la narrativa de “rotación hacia calidad” en altcoins ganó tracción entre traders. En paralelo, la beta del sector también se expresó en equity: Coinbase y Strategy (ex-MicroStrategy) repuntaron, y Bakkt lideró entre “cripto-stocks” con un salto semanal de tres dígitos tras noticias corporativas.
Detrás del rally, los flujos cuentan. Las posiciones en derivados muestran una batalla técnica en la zona de US$120.000 con potencial de “short squeeze”, mientras que las métricas de mercado registran a Bitcoin y al oro entre los ETFs más negociados, una señal de que el “debaser trade” —la búsqueda de activos resistentes a la erosión monetaria— sigue vigente. Al mismo tiempo, reportes de entradas semanales a ETFs de BTC refuerzan el tono de demanda institucional.
El factor macro agrega combustible: datos laborales privados más débiles de lo esperado elevaron la probabilidad de un recorte de 25 pb por parte de la Reserva Federal el 29 de octubre, compresión de yields que típicamente favorece a acciones y cripto al reducir el costo de oportunidad. Ese telón de fondo —sumado a la eventualidad política en EE. UU. y a la narrativa estacional de “Uptober”— ofrece un mapa en el que los riesgos se concentran más en la volatilidad que en el flujo direccional inmediato.
Desde la óptica de gestión de riesgos y cumplimiento —clave para la audiencia de ABBI—, el entorno de “precio alto + liquidez creciente” suele venir acompañado de palancas de apalancamiento más tensas, concentraciones de riesgo en opciones y una mayor sensibilidad a titulares regulatorios. Análisis de derivados recientes sugieren que, aunque el sesgo es alcista, el apalancamiento apretado cerca de resistencias puede exacerbar movimientos en ambas direcciones. Mantener marcos de exposición, controles de contraparte y umbrales de liquidación bien definidos vuelve a ser esencial.

