El banco de inversión Citi sorprendió al mercado esta semana con un ajuste en su panorama para los dos principales criptoactivos. Según un informe distribuido a clientes institucionales, la entidad elevó sus proyecciones de precio y flujos de capital hacia Ethereum, mientras que redujo las expectativas para Bitcoin en el corto y mediano plazo. El cambio refleja un movimiento estratégico: los inversores institucionales estarían priorizando la utilidad y el potencial de integración de Ethereum en sectores de tokenización y finanzas descentralizadas por encima de la narrativa de “reserva de valor” de Bitcoin.
El análisis de Citi pone el foco en el papel de Ethereum como columna vertebral de la tokenización de activos del mundo real (RWA), las finanzas programables y la evolución de la Web3. Con el avance de regulaciones como MiCA en Europa y los marcos de tokenización de la SEC en Estados Unidos, Ethereum se consolida como la infraestructura más utilizada para proyectos de compliance on-chain, stablecoins reguladas y smart contracts empresariales. Este posicionamiento justifica, según el banco, un aumento en la valoración proyectada y una visión más constructiva de su adopción institucional.
En contraste, Citi observa que Bitcoin, pese a mantener un atractivo significativo como activo refugio, enfrenta mayor presión derivada de su propia volatilidad, los costos de minería crecientes y la percepción de que su “único caso de uso” está limitado a la narrativa de oro digital. La conclusión es que la rotación de capital podría favorecer a ETH y a proyectos vinculados a la tokenización antes que a BTC en el próximo ciclo.
Las reacciones del ecosistema no se hicieron esperar. Bitcoin maximalistas criticaron la decisión señalando que los ETFs spot de BTC continúan captando entradas récord, mientras que analistas de mercado resaltaron que la tesis de Citi coincide con una tendencia más amplia: los inversores buscan activos que puedan integrarse directamente en procesos financieros, no únicamente en reservas estratégicas.
Para profesionales de cumplimiento y banca, este viraje de visión es relevante. La tokenización de activos regulados en Ethereum exige nuevas competencias de auditoría y risk management, dado que cada contrato inteligente se convierte en un vehículo financiero que requiere control, monitoreo y trazabilidad. ABBI resalta que este tipo de reportes confirman el desplazamiento del interés institucional hacia tecnologías con mayor aplicabilidad en el mundo real, un aspecto que refuerza la urgencia de formación profesional en estas áreas.

