El Consejo de Estabilidad Financiera (FSB) —el organismo dependiente del G20 encargado de monitorear los riesgos sistémicos globales— emitió una advertencia contundente: la regulación de los criptoactivos avanza de manera fragmentada, desigual y, en algunos casos, prácticamente inexistente. El reporte, publicado el 16 de octubre de 2025, subraya que la falta de coherencia en las normas entre jurisdicciones podría generar vulnerabilidades graves en la estabilidad financiera internacional, especialmente ante la expansión de las stablecoins y los activos tokenizados.
El FSB señaló que, a pesar de los avances en regiones como Europa con la implementación de MiCA, y los esfuerzos de Estados Unidos, Japón y Singapur, aún persisten importantes vacíos regulatorios. En particular, el organismo apunta a la falta de supervisión efectiva de emisores globales de stablecoins, plataformas DeFi transfronterizas y la limitada coordinación en políticas de prevención de lavado de activos vinculadas a criptoactivos.
Según el informe, las diferencias regulatorias podrían favorecer el arbitraje entre jurisdicciones: los proyectos o emisores tienden a establecerse en países con menor carga regulatoria, debilitando la capacidad de los reguladores internacionales de garantizar estándares uniformes de transparencia, gobernanza y protección al consumidor. El FSB instó a los miembros del G20 a “adoptar marcos legales coherentes antes de que los riesgos superen la capacidad de control”.
La advertencia se produce tras un año de volatilidad pronunciada en el mercado cripto, en el que los activos digitales mostraron una correlación cada vez mayor con los mercados tradicionales. Este fenómeno, según el FSB, aumenta el potencial de contagio entre el sistema financiero descentralizado y el sistema bancario tradicional, especialmente en contextos de estrés de liquidez o fallas operativas en emisores globales de stablecoins.
En su comunicado, el organismo también enfatizó la necesidad de fortalecer la cooperación internacional en materia de supervisión, incluyendo el intercambio de información entre unidades de inteligencia financiera (UIF), la creación de marcos para auditorías técnicas de smart contracts y la integración de criterios ambientales (ESG) en la evaluación de riesgos cripto.
Para los profesionales de cumplimiento y banca, el mensaje del FSB marca una línea clara: la era del vacío regulatorio llega a su fin. Las instituciones financieras deberán reforzar sus capacidades de trazabilidad digital, auditoría blockchain y verificación de contrapartes. Desde ABBI, este llamado refuerza la importancia de la capacitación especializada en compliance digital, tokenización y análisis forense para anticiparse a los nuevos estándares internacionales.

