El alineamiento con el estándar CARF de la OECD redefine el rol de los exchanges, contadores y oficiales de cumplimiento en el ecosistema cripto colombiano.
Colombia ha iniciado una transformación relevante en la forma en que los criptoactivos se integran al sistema fiscal y de supervisión. A través de nuevas exigencias de reporte impulsadas por la DIAN, el país avanza hacia un modelo en el que la información sobre operaciones con activos virtuales deja de depender exclusivamente de la autodeclaración y pasa a estructurarse bajo estándares comparables a nivel internacional.
Este cambio no implica la creación de un nuevo impuesto sobre los criptoactivos, pero sí introduce una obligación operativa sustancial para los exchanges y proveedores de servicios cripto. Estas entidades pasan a desempeñar un rol activo como generadores de información fiscal, responsables de recopilar, validar y reportar datos sobre usuarios, operaciones, volúmenes y saldos asociados a activos virtuales.
La base técnica de este nuevo esquema es el Crypto-Asset Reporting Framework (CARF), desarrollado por la OECD. Este estándar establece cómo debe recopilarse y compartirse la información fiscal relacionada con criptoactivos, permitiendo el intercambio automático de datos entre jurisdicciones. Con esta alineación, Colombia se suma a una tendencia global que busca cerrar brechas de evasión fiscal, aumentar la trazabilidad de las operaciones digitales y equiparar los criptoactivos con otros instrumentos financieros ya sujetos a reportes de terceros.
En la práctica, las implicaciones abarcan todos los niveles operativos. Los exchanges necesitarán rediseñar sus sistemas y procedimientos para verificar identidades, categorizar criptoactivos, capturar valoraciones de mercado y producir reportes fiscales que concuerden tanto con los registros blockchain como con los perfiles de cada cliente. Los contadores y asesores tributarios enfrentarán el desafío de interpretar y consolidar estos datos frente a las responsabilidades fiscales de individuos y empresas. Mientras tanto, los responsables de cumplimiento tendrán que armonizar estos nuevos requisitos fiscales con las normativas vigentes de prevención de lavado de activos, la Travel Rule y la administración de riesgos, garantizando que las obligaciones regulatorias y tributarias funcionen de manera integrada.
Muchas organizaciones asumen que sus programas de cumplimiento actuales son suficientes, pero la realidad revela vacíos críticos: carecen de protocolos diseñados específicamente para criptoactivos y no disponen de la documentación respaldatoria necesaria para resistir auditorías o inspecciones bajo este nuevo marco regulatorio. Prepararse para 2026 va más allá del conocimiento teórico; demanda procesos formalizados, controles operativos implementados y personal debidamente entrenado.
¿Su equipo tiene el protocolo listo para 2026?
Acceda al checklist de preparación regulatoria para criptoactivos y evalúe si los procesos actuales de su organización están alineados con las exigencias de la DIAN y el estándar CARF de la OECD.
Evaluar preparación cripto 2026

