El Banco Central de Brasil inició formalmente la fase de supervisión directa sobre los proveedores de servicios de activos virtuales (VASP) tras la entrada en vigor de las disposiciones complementarias al marco legal aprobado en años anteriores. La autoridad monetaria comenzó a requerir información estructurada sobre custodia, segregación patrimonial, liquidez operativa y modelos de gobernanza a exchanges y plataformas que operan en el país o que ofrecen servicios a residentes brasileños.
La supervisión se desarrolla bajo coordinación del Banco Central do Brasil, entidad designada como regulador principal del sector. El organismo estableció criterios técnicos para evaluar riesgos operativos, exposición a mercado, concentración de liquidez y resiliencia tecnológica, incorporando estándares internacionales en materia de gestión de riesgos financieros y prevención de lavado de activos.
Durante esta primera etapa, las plataformas deberán acreditar mecanismos efectivos de separación entre activos propios y fondos de clientes, así como políticas internas de continuidad de negocio y ciberseguridad. La autoridad también exigirá evidencia documental sobre procesos de identificación de usuarios, monitoreo transaccional y reportes de operaciones sospechosas, integrando la actividad cripto dentro del perímetro de supervisión financiera tradicional.
El inicio de la fiscalización directa marca una transición desde un modelo declarativo hacia uno prudencial, en el que el regulador puede requerir ajustes operativos, imponer plazos de adecuación o aplicar sanciones administrativas en caso de incumplimiento. Las inspecciones podrán incluir revisiones in situ, auditorías tecnológicas y verificación de reservas en custodia.
Brasil se posiciona así como una de las jurisdicciones latinoamericanas con mayor avance en institucionalización del ecosistema cripto. El enfoque adoptado combina reconocimiento legal de la actividad con exigencias equivalentes a las de otras entidades financieras reguladas, reduciendo asimetrías normativas frente a bancos y fintech tradicionales.
El proceso de supervisión ocurre en un contexto de creciente participación institucional en el mercado brasileño, donde fondos de inversión y entidades financieras han incrementado su exposición a activos digitales. La consolidación de reglas claras busca reforzar estabilidad operativa y confianza del inversionista, al tiempo que limita riesgos sistémicos derivados de intermediarios no supervisados.
La autoridad monetaria continuará publicando lineamientos técnicos adicionales durante el primer semestre de 2026, mientras el sector ajusta sus estructuras internas para cumplir plenamente con los nuevos estándares regulatorios.

