
Por: María Teresa Salazar de García | Presidenta de ABBI Capítulo El Salvador
Hablar hoy de activos digitales en El Salvador ya no es hablar únicamente de innovación tecnológica, adopción de Bitcoin o transformación financiera. Es también hablar de regulación, gobernanza, gestión de riesgos y, sobre todo, de confianza.
Han pasado varios años desde que El Salvador dio el paso de reconocer al Bitcoin como moneda de curso legal. Recuerdo perfectamente el debate global que generó aquella decisión. Sin embargo, detrás de la narrativa económica y tecnológica existía una conversación igual de relevante: la necesidad de desarrollar marcos regulatorios, programas de compliance y estructuras AML/CFT capaces de responder a los riesgos emergentes asociados al ecosistema de activos digitales.
Con el paso del tiempo, dicha conversación ha seguido evolucionado. Hoy ya no se trata únicamente de discutir si los activos digitales representan una oportunidad o un riesgo para las economías modernas. La verdadera discusión está en cómo construir ecosistemas financieros digitales sostenibles, capaces de equilibrar innovación, inclusión financiera, cumplimiento e integridad.
Porque más allá de la innovación tecnológica, el verdadero desafío siempre ha sido cómo desarrollar estructuras regulatorias y modelos de supervisión capaces de evolucionar al mismo ritmo que los nuevos modelos financieros digitales.
El desafío de regular un ecosistema en evolución
La Ley Bitcoin en El Salvador fue pionera en muchos sentidos, pero también llegó acompañada de muchos desafíos: el ecosistema de activos digitales comenzó a crecer más rápido que la arquitectura de supervisión y regulación de AML/CFT que debía acompañarlo.
Y esto no es exclusivo de El Salvador. Es un patrón que se repite globalmente cada vez que la innovación avanza más rápido que la regulación. Lo verdaderamente relevante es lo que ocurrió después.
Con la creación de la Comisión Nacional de Activos Digitales (CNAD) en 2023, El Salvador dio un paso adicional en la consolidación de un modelo regulatorio especializado para activos digitales, demostrando que la innovación financiera sostenible requiere también supervisión técnica, gobernanza y controles capaces de evolucionar al ritmo del ecosistema digital.
Esto posicionó al país como una de las jurisdicciones referentes a nivel global en materia de activos digitales, reafirmando además el rol de El Salvador como país pionero en la creación de marcos normativos capaces de acompañar la innovación, sin dejar de lado la necesidad de una supervisión efectiva y controles regulatorios robustos, indispensables para una adecuada gestión de riesgos dentro del ecosistema digital.
Porque la legitimidad y sostenibilidad de cualquier ecosistema financiero digital no depende únicamente de atraer inversión o facilitar innovación. Depende también de la capacidad de generar confianza frente a reguladores, inversionistas, bancos corresponsales y mercados internacionales, entre muchos otros, y esta confianza no se decreta. Se construye.
El nuevo marco AML/CFT: un punto de inflexión
La nueva Ley Especial para la Prevención, Control y Sanción del Lavado de Activos, Financiamiento del Terrorismo y Financiamiento de la Proliferación de Armas de Destrucción Masiva, vigente desde octubre 2025, amplió expresamente el alcance regulatorio hacia proveedores de servicios de activos digitales y servicios relacionados con Bitcoin. Este cambio representa un punto de inflexión importante para el ecosistema.
Ya no basta con desarrollar plataformas innovadoras o modelos disruptivos. A partir de la entrada en vigencia de dicha ley, resulta indispensable implementar programas integrales de compliance y AML/CFT capaces de responder a estándares internacionales cada vez más exigentes.
Las 40 Recomendaciones del GAFI, particularmente la Recomendación 15 y su Nota Interpretativa, son claras: los VASPs deben estar sujetos a obligaciones AML/CFT equivalentes a las de las instituciones financieras tradicionales. Esto incluye, entre otros elementos:
- Debida diligencia del cliente (KYC/CDD)
- Monitoreo transaccional
- Reporte de operaciones sospechosas
- Screening de sanciones
- Identificación de beneficiarios finales
- Cumplimiento de la Travel Rule
- Evaluaciones basadas en riesgos (EBR)
Sin embargo, implementar estos controles en un ecosistema descentralizado y altamente tecnológico no es un reto menor.
La Travel Rule, por ejemplo, requiere infraestructura tecnológica interoperable, mecanismos de trazabilidad y coordinación entre múltiples actores. Y quizá más importante aún: requiere voluntad institucional de hacer las cosas correctamente. Porque uno de los mayores riesgos del ecosistema digital es caer en un “compliance cosmético o compliance de papel”: estructuras diseñadas únicamente para cumplir requisitos de licenciamiento, pero sin una verdadera cultura de cumplimiento e integridad detrás.
Compliance en la economía digital: mucho más que regulación
Durante años, muchas organizaciones vieron el compliance como una función reactiva, es decir, enfocada únicamente en controlar y evitar sanciones regulatorias. El modelo tradicional de cumplimiento (reactivo, operativo y centrado únicamente en la norma) ya no responde a la complejidad de los entornos actuales. Pero en el ecosistema de activos digitales ocurre algo distinto: las empresas que realmente logran consolidarse son aquellas capaces de demostrar madurez regulatoria, transparencia y controles robustos, implementando un compliance preventivo, y anticipando los riesgos.
Hoy, en la economía digital, el compliance ya no es un obstáculo para la innovación. Es un habilitador del negocio y de sostenibilidad, sin embargo, aún hay muchas empresas que subestiman la complejidad real de los riesgos asociados a los activos digitales.
La sofisticación tecnológica no necesariamente equivale a madurez en gestión de riesgos. En la práctica, un programa AML/CFT robusto para el ecosistema digital debe integrar, entre otros componentes críticos:
- Enfoque Basado en Riesgos (EBR) adaptado a activos digitales
- KYC y e-KYC robusto con verificación de identidad digital
- Debida diligencia reforzada e identificación de beneficiarios finales
- Screening de sanciones internacionales (OFAC, ONU, UE)
- Blockchain analytics y monitoreo on-chain
- Travel Rule compliance con infraestructura interoperable
- Reporte de operaciones sospechosas adaptado al entorno crypto
- Gobierno corporativo sólido y tone at the top genuino
- Capacitación especializada en riesgos digitales emergentes
La evolución estratégica del rol del Oficial de Cumplimiento
Quizá uno de los cambios más importantes es la evolución del rol del profesional de compliance. El compliance tradicional ya no es suficiente para este entorno.
El Oficial de Cumplimiento ya no puede limitarse a ser el “policía corporativo” o el que vigila procesos desde la periferia. Ese enfoque no sólo es insuficiente, sino que desconecta al compliance del verdadero propósito organizacional.
Hoy, un oficial de cumplimiento dentro de una empresa de activos digitales ya no sólo necesita saber de riesgos, AML, regulación, también necesita comprender entre otros, sobre la naturaleza del negocio, es decir, wallets, smart contracts, estructuras DeFi, análisis blockchain, riesgos asociados a anonimización financiera, ciberseguridad e incluso el impacto de inteligencia artificial aplicada a servicios financieros.
El rol está evolucionando aceleradamente: ya no se trata únicamente de controlar o revisar políticas, sino de interpretar riesgos complejos en ecosistemas altamente dinámicos, globales y tecnológicos.
El nuevo paradigma exige una evolución hacia un Oficial de Cumplimiento Estratégico, el cual requiere, entre muchos otros:
- Entendimiento del Negocio,
- Acompañamiento en la toma de decisiones,
- Generar sostenibilidad,
- Capacitación y aprendizaje continuo.
En un entorno donde la ética es cada vez más valorada por inversionistas, reguladores y consumidores, el Oficial de Cumplimiento se convierte en un garante de reputación. Y la reputación, hoy más que nunca, es un activo crítico. Compliance no sólo protege, asegura la continuidad y sostenibilidad del negocio a largo plazo.
Hacia un verdadero “Compliance by Design”
El Salvador tiene algo que pocas jurisdicciones poseen: experiencia práctica. El país ha aprendido implementando, enfrentando fricciones reales y desarrollando marcos regulatorios mientras el ecosistema evoluciona en tiempo real, y eso tiene un enorme valor estratégico.
La comunidad de compliance y activos digitales en El Salvador también está creciendo en sofisticación. Cada vez más profesionales buscan especializarse en blockchain, crypto compliance, análisis forense y gestión de riesgos digitales.

