El Banco de Pagos Internacionales (BIS) publicó recientemente el boletín número 111 titulado “An approach to anti‑money laundering compliance for cryptoassets”. En él, propone un cambio notable en el paradigma de lucha contra el lavado de dinero (AML) para criptomonedas: utilizar la propia transparencia de la blockchain a nuestro favor, en lugar de verla como un obstáculo.
¿Por qué es relevante?
Hasta ahora, la mayoría de los programas AML dependían de intermediarios confiables, como bancos o exchanges, para verificar a los usuarios. Pero en blockchains públicas y sin permiso, no hay un guardian oficial que pueda detener flujos sospechosos dentro de wallets no custodiadas. El BIS propone algo revolucionario: asignar una puntuación de cumplimiento AML a cada wallet, según su historial en la red.
¿Cómo funcionaría?
Imagina que cada wallet o unidad de criptoactivo lleva consigo una “nota” basada en su trayectoria. Esa calificación se determina con criterios como:
- ¿Transfiere fondos desde o hacia direcciones de alto riesgo?
- ¿Ha navegado por zonas sospechosas de la cadena con frecuencia?
- ¿Ha mantenido movimientos limpios por un periodo sostenido?
Luego, cuando la wallet interactúe con el sistema bancario —digamos, al convertir cripto a dinero fiat— esa puntuación podría servir como filtro inmediato: permitir, bloquear o someter a revisión esas operaciones.
Este sistema le agrega una capa casi intuitiva al cumplimiento normativo: en lugar de un “todo o nada”, da espacio para distinguir entre una wallet sin historial (“limpia”), una usada inadvertidamente en esquemas dudosos, y una claramente comprometida. Es como evaluar la reputación de un cliente antes de prestarle dinero: no se trata de romper con esquemas judiciales, sino de dar contexto y tomar decisiones informadas.
Ventajas de la propuesta
- Se aprovecha la transparencia inherente de las blockchains públicas (todos los movimientos están registrados y disponibles).
- Se evita la fachada de control que impone la dependencia de intermediarios centralizados, encajando mejor con el espíritu descentralizado de las criptomonedas.
- Aporta una herramienta enfocada en el “deber de cuidado”, donde los actores del ecosistema cripto pueden tomar decisiones responsables.
- Permite un enfoque más proporcional y justo, especialmente útil ante la explosión del uso de stablecoins en actividades ilícitas.
¿Cuál es el contexto actual?
- Desde 2022, los stablecoins superaron a Bitcoin como el activo cripto más usado en operaciones ilícitas, representando cerca del 63 % del total, según Chainalysis y TRM Labs bis.org.
- Los métodos tradicionales, que dependen de intermediarios para hacer diligencias, no funcionan cuando la wallet está desatendida o fuera del alcance regulatorio.
Es fascinante visualizar cómo la tecnología que muchos señalaban como un problema —la trazabilidad completa de las transacciones en la blockchain— ahora puede convertirse en una herramienta de protección y confianza. Este enfoque inteligente busca transformar el historial de cada wallet en una xoportunidad para actuar con responsabilidad y cuidado, no como una fuente de temor.
En palabras simples: no se trata de evitar que las wallets existan, sino de legitimar su uso mediante la transparencia, dotando al ecosistema de una brújula ética propia.

