El 18 de julio de 2025, Estados Unidos promulgó la Guiding and Establishing National Innovation for U.S. Stablecoins Act (GENIUS Act), una ley que marca un antes y un después en la regulación de los activos digitales. Se trata de la primera legislación federal diseñada específicamente para regular el uso y emisión de stablecoins, un tipo de criptomoneda vinculada a activos tradicionales, como el dólar, cuyo propósito es ofrecer estabilidad en un entorno marcado por la volatilidad.
La GENIUS Act surge en respuesta a años de incertidumbre regulatoria y a varios episodios que pusieron en jaque la confianza en el mercado de stablecoins. Casos como el colapso de TerraUSD en 2022 demostraron que, sin un marco normativo sólido, incluso las monedas que prometen estabilidad pueden generar pérdidas millonarias y efectos colaterales en el sistema financiero. El nuevo marco legal busca evitar que situaciones similares se repitan en territorio estadounidense.
La ley establece que todas las stablecoins deberán estar respaldadas en un 100 % por activos líquidos y seguros, principalmente bonos del Tesoro y depósitos en dólares. Este requisito impide que los emisores operen con reservas parciales o instrumentos de alto riesgo, reforzando la confianza de los usuarios y reduciendo la probabilidad de crisis de liquidez. Además, los emisores estarán obligados a publicar informes mensuales auditados, una medida que garantiza transparencia y permite un control constante por parte de los reguladores.
La normativa también incluye disposiciones estrictas relacionadas con la prevención del lavado de dinero y el cumplimiento de la Bank Secrecy Act, alineando a los emisores de stablecoins con los estándares ya aplicados a instituciones financieras tradicionales. Asimismo, limita la autorización para emitir estas monedas únicamente a entidades debidamente registradas, restringiendo la entrada de startups sin los recursos necesarios para cumplir con los requisitos de capital y seguridad.
Expertos del sector señalan que, aunque la GENIUS Act aporta estabilidad y confianza, también podría generar un efecto colateral no deseado: la concentración del mercado en pocas manos. Empresas con gran capacidad financiera, como bancos y corporaciones tecnológicas, podrían dominar la emisión de stablecoins, mientras que proyectos emergentes quedarían relegados. Esta concentración podría limitar la competencia y frenar la innovación, aspectos que durante años han sido el motor del ecosistema cripto.
Desde una perspectiva global, la ley posiciona a Estados Unidos como pionero en la regulación de stablecoins, estableciendo un estándar que podría influir en otros países. Reguladores europeos y asiáticos ya observan el modelo estadounidense como posible referencia para sus propias legislaciones. Sin embargo, el éxito de la GENIUS Act dependerá de su implementación y de la capacidad de las autoridades para equilibrar la protección al consumidor con el fomento a la innovación.
El mercado reaccionó de manera positiva tras el anuncio. Varias stablecoins que operan en EE. UU. vieron incrementado su volumen de negociación, mientras que inversionistas institucionales expresaron mayor interés en activos digitales regulados. No obstante, persisten interrogantes sobre cómo se aplicarán las sanciones en caso de incumplimiento y qué mecanismos se establecerán para garantizar que los emisores mantengan su solvencia en momentos de estrés financiero.
En definitiva, la GENIUS Act no solo regula un tipo de criptomoneda, sino que redefine la relación entre el sector cripto y el sistema financiero tradicional. El reto ahora será implementar las disposiciones sin sofocar el dinamismo de la industria. Si logra este equilibrio, Estados Unidos podría consolidar su liderazgo en la economía digital global.

