Durante la DC Fintech Week celebrada en Washington el 15 de octubre de 2025, el vicepresidente de supervisión de la Reserva Federal, Michael Barr, lanzó una advertencia contundente: las stablecoins privadas —si continúan expandiéndose sin un marco regulatorio robusto— podrían representar un riesgo sistémico real para la estabilidad financiera de Estados Unidos y del mundo.
Barr explicó que, aunque las stablecoins ofrecen ventajas en velocidad y eficiencia de pagos, su creciente interconexión con el sistema bancario y los fondos del mercado monetario las vuelve potencialmente peligrosas si no se asegura una supervisión prudencial. “No podemos permitir que instrumentos digitales de alto uso se conviertan en fuentes de inestabilidad similares a los bancos en la sombra de la crisis de 2008”, afirmó el funcionario, subrayando la necesidad de establecer estándares claros de respaldo, liquidez y convertibilidad inmediata.
El discurso de Barr se produce en un contexto donde el volumen de transacciones con stablecoins —encabezadas por USDT, USDC y la emergente PYUSD de PayPal— ya supera los US$3 billones trimestrales, lo que equivale a más del 10 % de las transacciones electrónicas globales en dólares. Esta magnitud, según la Fed, “justifica una respuesta regulatoria urgente y coordinada”.
Entre los riesgos identificados, el banco central destacó tres:
- Falta de transparencia en las reservas de algunas emisoras, que aún no publican auditorías verificadas.
- Dependencia de instrumentos de deuda a corto plazo, que podría amplificar crisis de liquidez.
- Exposición transfronteriza sin coordinación regulatoria, lo que genera arbitraje entre jurisdicciones.
Barr también señaló que la Reserva Federal trabaja con el Tesoro y la SEC para definir un marco que clasifique a las stablecoins más grandes como “entidades de importancia sistémica”, obligándolas a cumplir requisitos equivalentes a los de los bancos tradicionales. Esto implicaría auditorías periódicas, capital mínimo regulatorio y reportes estandarizados de liquidez.
La industria, por su parte, reaccionó con división. Mientras Circle y Paxos —emisores regulados bajo licencias estatales— respaldaron la idea de una regulación federal, emisores offshore como Tether criticaron la postura de la Fed por considerarla “proteccionista” y contraria a la innovación financiera.
Para los especialistas en compliance y regulación financiera, las declaraciones de Barr refuerzan una tendencia que ABBI viene destacando: el proceso de convergencia entre finanzas tradicionales y activos digitales exige que las instituciones adopten marcos de control equiparables. El reconocimiento de las stablecoins como instrumentos sistémicos implica que las áreas de riesgo, auditoría y cumplimiento deberán incorporar protocolos blockchain dentro de su gobernanza.
Más allá del debate, el mensaje es inequívoco: la Fed no busca frenar la innovación, sino integrarla dentro del perímetro regulatorio. En palabras de Barr: “La innovación es bienvenida, pero no a costa de la estabilidad.”

