La Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) ha dado un paso histórico al presentar este 17 de octubre de 2025 el Digital Asset Market Structure Framework (DAMSF), un marco regulatorio integral destinado a ordenar de una vez por todas el universo de los criptoactivos, los fondos tokenizados y las startups blockchain. La medida busca cerrar más de una década de vacíos legales y tensiones con el sector, estableciendo un equilibrio entre la promoción de la innovación y la protección de los inversores.
Durante años, la falta de claridad regulatoria fue una de las mayores barreras para el desarrollo de la industria cripto en Estados Unidos. Las disputas judiciales, los criterios contradictorios entre agencias y la ausencia de un consenso sobre qué constituye un valor (security) o un bien digital (commodity) habían llevado a un escenario de incertidumbre que afectaba la inversión institucional y la confianza de los mercados. Con el DAMSF, la SEC introduce por primera vez un marco unificado de clasificación y supervisión, aplicable tanto a emisores de tokens como a exchanges, custodios y fondos fiduciarios.
El nuevo esquema legal propone una ruta de cumplimiento gradual, donde las empresas podrán registrar sus activos digitales mediante procesos simplificados si demuestran auditorías verificables en blockchain, políticas robustas de gobernanza y controles antifraude automatizados. Además, la iniciativa crea un entorno de “sandbox regulatorio” —en colaboración con la Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas (CFTC)— que permitirá a startups tecnológicas experimentar con modelos financieros basados en blockchain bajo la supervisión directa de los reguladores.
El presidente de la SEC, Gary Gensler, defendió la medida como un esfuerzo por “darle a la innovación un espacio seguro y regulado donde pueda crecer sin convertirse en un riesgo sistémico”. En su discurso de apertura, sostuvo que la blockchain “no debe ser un territorio de nadie, sino una herramienta al servicio de la transparencia y la confianza”.
El marco también establece reglas más precisas para los fondos cotizados (ETFs) y los vehículos fiduciarios de inversión basados en criptoactivos. Estos productos, que han ganado popularidad desde la aprobación de los primeros ETFs de Bitcoin, deberán cumplir estándares similares a los fondos tradicionales, incluyendo auditorías trimestrales, custodia en entidades reguladas y reportes financieros estandarizados.
La reacción del sector fue, en general, positiva. Grandes exchanges como Coinbase y emisores de stablecoins como Circle aplaudieron la iniciativa por considerar que aporta previsibilidad y fomenta la entrada de capital institucional. Incluso actores críticos del regulador reconocieron que el enfoque del DAMSF es más colaborativo que punitivo, señalando un cambio de tono en la política regulatoria estadounidense.
Este nuevo marco legal no solo busca ordenar el ecosistema cripto, sino también redefinir la posición de Estados Unidos en la economía digital global. En un contexto donde Europa avanza con su reglamento MiCA y Asia se consolida como epicentro de la tokenización institucional, Washington parece decidido a recuperar liderazgo mediante una regulación inteligente, técnica y flexible. El Digital Asset Market Structure Framework marca así el comienzo de una nueva era para las finanzas digitales: una en la que la blockchain deja de ser un territorio gris para convertirse en una infraestructura regulada, auditada y plenamente integrada al sistema financiero formal.

