Swift avanza en la integración de la tecnología blockchain con la infraestructura financiera tradicional mediante un piloto de transacciones reales en el que participan 17 grandes bancos de seis continentes. La iniciativa utiliza un ledger compartido, cuya preparación para un uso inicial fue anunciada en julio, con el objetivo de facilitar pagos internacionales y operaciones financieras entre instituciones bancarias.
El instrumento central del proyecto son los depósitos tokenizados. A diferencia de una stablecoin emitida por una entidad especializada, estos representan depósitos bancarios convencionales registrados en un libro distribuido. La iniciativa busca incorporar las ventajas operativas de la tecnología blockchain sin sustituir necesariamente la infraestructura financiera que utilizan actualmente los bancos.
El piloto se concentra en tres áreas: pagos corporativos transfronterizos, gestión de tesorería y liquidación de divisas. Uno de sus aspectos más relevantes es la posibilidad de liquidar transferencias a cualquier hora, incluidos los fines de semana, superando las limitaciones horarias que todavía condicionan numerosos procesos de pago internacionales.
La operación también contempla pagos recíprocos que se ejecutan como una única transacción: ambas partes cumplen sus obligaciones o ninguna lo hace. Este mecanismo permite coordinar las dos etapas de una operación y reducir el riesgo de que una parte entregue los fondos mientras la contraparte no completa el pago correspondiente.
El funcionamiento previsto utiliza un esquema de cancelación y emisión de tokens. El banco pagador cancela los tokens asociados al cliente que realiza el pago, mientras que el banco receptor emite nuevos tokens a favor del beneficiario. La compensación entre las entidades continúa realizándose mediante los canales existentes, como los sistemas de liquidación bruta en tiempo real (RTGS, por sus siglas en inglés) o la banca corresponsal.
En este modelo, Swift opera la capa compartida del ledger, mientras cada banco conserva su propio entorno. La propuesta conecta así un registro distribuido común con las estructuras operativas de las instituciones participantes, en lugar de exigir que todas adopten una única plataforma bancaria.
Para la banca internacional, el piloto representa un avance en la exploración de pagos programables y liquidaciones continuas con dinero bancario tokenizado. Su evolución permitirá observar cómo se integran estos mecanismos en los procesos de tesorería, pagos corporativos y liquidación de divisas, así como el papel que puede desempeñar la infraestructura compartida en la interoperabilidad entre entidades financieras.

