La tokenización comenzó a ocupar un lugar más concreto en la estrategia de los grandes bancos estadounidenses. Durante las conferencias de resultados del tercer trimestre de 2026, Goldman Sachs, Morgan Stanley y Wells Fargo presentaron distintas perspectivas sobre cómo esta tecnología puede ampliar sus negocios, mejorar la movilidad de los activos y habilitar nuevos servicios financieros. Aunque la actividad todavía representa una parte reducida de sus operaciones, las declaraciones reflejan un cambio de enfoque: la tokenización empieza a evaluarse por su potencial comercial y operativo.
En Goldman Sachs, el director ejecutivo David Solomon señaló que la tokenización, las finanzas descentralizadas (DeFi) y los mercados de predicción podrían ampliar los ingresos por trading. La oportunidad estaría en desarrollar más productos, incrementar la actividad, llegar potencialmente a nuevos clientes y extender los canales de distribución. Sin embargo, Solomon también reconoció que el nivel actual de actividad sigue siendo pequeño y marginal. La expectativa de crecimiento, por tanto, todavía debe traducirse en resultados comerciales de mayor escala.
Wells Fargo presentó un avance más operativo. Su director financiero, Michael Santomassimo, explicó que el banco ya tiene en producción pagos transfronterizos con depósitos tokenizados. Según lo indicado, las transferencias pueden llegar al beneficiario en dos minutos o menos. El servicio continúa operando con volúmenes reducidos y comienza por el corredor entre el dólar estadounidense y la libra esterlina, con planes de ampliación a más clientes, países y monedas durante 2027.
La experiencia de Wells Fargo muestra una aplicación directa de la tokenización a los pagos internacionales. En lugar de limitarse a una prueba conceptual, el banco ya utiliza depósitos tokenizados en un servicio operativo, aunque su alcance todavía es acotado. La expansión prevista dependerá de la capacidad de incorporar nuevos participantes y corredores sin perder eficiencia operativa ni cumplir los requisitos de control correspondientes.
Morgan Stanley, por su parte, destacó el efecto de la tokenización sobre la forma en que se transfieren y gestionan los activos. Su directora financiera, Sharon Yeshaya, sostuvo que un entorno tokenizado puede hacer que el movimiento de activos sea más rápido y sencillo, lo que también incrementaría la necesidad de asesoría especializada. Desde esta perspectiva, el valor de la tecnología no se limita a crear instrumentos nuevos: también puede modificar los procesos mediante los cuales los clientes acceden a ellos, los transfieren y toman decisiones financieras.
Las tres posiciones muestran enfoques complementarios. Goldman Sachs identifica oportunidades para ampliar productos y distribución; Wells Fargo ya utiliza depósitos tokenizados en pagos transfronterizos; y Morgan Stanley pone el foco en la eficiencia de los movimientos de activos y en los servicios de asesoría que pueden acompañarlos. En conjunto, las declaraciones sugieren que las entidades financieras están explorando cómo integrar la tokenización en líneas de negocio existentes, en lugar de tratarla exclusivamente como una iniciativa experimental.
El principal desafío será convertir las capacidades tecnológicas y los proyectos iniciales en operaciones de mayor volumen. La adopción comercial requerirá demostrar que las mejoras en velocidad, distribución y gestión de activos pueden sostenerse a escala y generar valor para clientes e instituciones. Para el sector financiero, la evolución de estos casos será un indicador relevante de hasta qué punto la tokenización puede pasar de una innovación especializada a una infraestructura habitual de los mercados y los servicios bancarios.

