El 22 de octubre de 2026, SoFi presentó SoFi Earn (SOFIE), un producto que la entidad describe como el primer depósito tokenizado emitido por un banco nacional estadounidense para clientes minoristas. La iniciativa introduce una alternativa para integrar la operatividad de blockchain en los servicios bancarios tradicionales, con una característica central: los fondos mantienen la naturaleza de depósitos bancarios y cuentan con la protección del seguro de depósitos de la Federal Deposit Insurance Corporation (FDIC), conforme a las condiciones aplicables.
Los depósitos tokenizados representan saldos bancarios mediante registros en una blockchain. A diferencia de una stablecoin, que es emitida por una entidad que respalda el activo con reservas, SOFIE se estructura como un depósito de un banco regulado. Sus titulares pueden recibir intereses sobre los saldos, mientras que la infraestructura blockchain permite incorporar estos fondos a operaciones vinculadas con activos digitales.
Hasta ahora, este tipo de producto se había concentrado principalmente en el segmento institucional. Bancos como Citi han ofrecido soluciones de depósitos tokenizados a clientes corporativos, pero la propuesta de SoFi busca llevar este modelo al mercado minorista y acercarlo a usuarios que ya operan con criptoactivos.
Según su CEO, Anthony Noto, SOFIE está dirigido especialmente a usuarios del ecosistema cripto que buscan obtener rendimiento sobre saldos que, de otro modo, podrían mantener en stablecoins. El producto también contempla usos operativos: los clientes podrán utilizar los fondos para comprar bitcoin y otros criptoactivos, mientras que las empresas cripto que mantienen una relación bancaria con SoFi podrán emplearlos para pagar a proveedores que también operen con la entidad.
La propuesta, sin embargo, tiene una limitación importante frente a las stablecoins de circulación abierta. Las transferencias de SOFIE solo pueden realizarse cuando ambas partes mantienen una relación con el banco emisor. Esto significa que su utilidad depende de la participación de los usuarios y las empresas dentro del entorno bancario de SoFi, en lugar de operar como un activo transferible libremente entre participantes de una red abierta.
La compañía también prevé integrar en una misma interfaz los movimientos mediante ACH, las transferencias bancarias y los mecanismos de transferencia basados en blockchain. Esta combinación apunta a conectar los canales tradicionales de pago con la infraestructura de activos digitales, aunque el alcance efectivo de esa integración dependerá de su implementación.
La distinción entre depósitos tokenizados y stablecoins es relevante desde el punto de vista regulatorio. Los primeros son emitidos por bancos y mantienen la condición de depósitos, sujetos al marco bancario correspondiente y a las condiciones de cobertura de la FDIC. Las stablecoins, por su parte, dependen de las reservas y de las obligaciones del emisor, y su tratamiento regulatorio continúa siendo objeto de debate, especialmente en lo relativo al pago de rendimientos a sus titulares.
El lanzamiento de SOFIE se produce en un contexto en el que el debate legislativo estadounidense sobre la regulación de los criptoactivos sigue abierto. Tras el estancamiento de la CLARITY Act en el Senado, la remuneración asociada a las stablecoins se mantiene entre los puntos de controversia. Frente a ese escenario, los depósitos tokenizados ofrecen a los bancos una vía para explorar rendimientos y operaciones en blockchain dentro de un perímetro bancario regulado.
Para las instituciones financieras, el desarrollo plantea una cuestión estratégica: cómo incorporar las ventajas operativas de la tokenización sin abandonar los mecanismos de supervisión, protección al cliente y control propios de la banca. Para las empresas cripto, abre una alternativa potencial para gestionar saldos y realizar pagos, aunque condicionada por la relación bancaria con el emisor. SOFIE constituye así un caso relevante de convergencia entre depósitos tradicionales e infraestructura blockchain, con un modelo cuyo alcance dependerá de su adopción y de las condiciones regulatorias aplicables.

